miércoles, 7 de octubre de 2009

HERNÁN FIGUEROA REYES

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EL COMBATE DE SAN LORENZO

A orillas del Paraná
desde otra tierra del Plata
a San Lorenzo llegaban
queriendo ultrajar la Patria
y San Martín con Cabral
hicieron la historia gaucha.

Desde el Rosario Cabral
partió con sus granaderos
y frente a aquel monasterio
la Patria se llenó de gloria
batiendo a aquel invasor
que ya figura en la historia.

La Patria estaba naciendo
y se moría Cabral:
“No importa mi Capitán.
¡No ve que muero contento!”

Un 3 de Febrero fue
y amanecí en San Carlos.
150 patriotas
con San Martín esperaban,
y al grito de “¡libertad!”
la libertad ya empezaba.

Desde niño yo aprendí
en los libros de la historia
y hoy que comprendo al pensar
el porqué de tanta gloria,
miren, me pongo de pie
a venerar su memoria.

La Patria estaba naciendo
y se moría Cabral:
“No importa mi Capitán.
¡No ve que muero contento!”


JURAMENTO A GÜEMES

Güemes se estaba muriendo,
se moría desangrado.
Promesa le hacen sus hombres bajo un cebil colorado.

“Ya medio me estoy cortando,
pero no es para afligirse,
de balde andar con lamentos cuando hay que irse.

Que vengan mis compañeros,
que vengan mis oficales,
mis gauchos queridos, vengan mis Infernales.”

Jurándole está su gente
librarlos de la invasión.
Ya Güemes rinde a la tierra su corazón.

“Te quiero libre mi Salta
para mi gusto y contento.
Sabrán que con invasores no hay parlamento.

A ver mi coronel Vidt:
Jure por Dios y mi ley
morir o sacar de Salta tropas del rey.”

Jurándole está su gente
librarlos de la invasión.
Ya Güemes rinde a la tierra su corazón.


TODITA LA TIERRA EN ARMAS
Don Martín Miguel de Güemes:
venga y vámonos con todos,
que allá por el lado de las fronteras
van amagando los godos.

Mi general San Martín:
Vaya a libertar naciones,
que en tierras de Salta se queda Güemes
desbaratando invasiones.

¡No han de pasar, no han de pasar!
Barrera les pone Salta.
Si hasta los changuitos están peleando…
Todita la tierra en armas.

Señores: Déjenme solo
con mi paisanaje rudo.
Que se me retiren los oficiales,
que les voy a hablar en crudo.

Don Martín Miguel de Güemes,
si hasta me parece verlo
en el entrevero soltando un ajo
cuando era el caso hacerlo.

¡No han de pasar, no han de pasar!
Barrera les pone Salta.
Si hasta los changuitos están peleando…
Todita la tierra en armas.


SE ACUERDA DON MARTÍN GÜEMES

¿Se acuerda don Martín Güemes…?
¿Se acuerda –digo-, se acordará
cuando San Martín y usted
en Salta hicieron una amistad?

Linda amistad de varones
que dio a la Patria seguridad
cuando querían quitarnos
el justo anhelo de libertad.

Desde arriba de los cerros
un huracán de paisanos
viene bajando al galope, señor,
a Diosito y lanza en mano,
¡y cómo no!

¿Se acuerda don Martin Güemes?
Allá en el Cielo se acordará:
Junto con Pachi Gorriti
por vernos libres combatía.

Tiempos de la Patria vieja
tal vez un día quieran volver
porfiando por darle al cuerpo
el alma gaucha que hay que tener.

Desde arriba de los cerros
un huracán de paisanos
viene bajando al galope, señor,
a Diosito y lanza en mano,
¡y cómo no!


SEÑORA MACACHA GÜEMES

A ver, Magdalena Güemes,
por lindo apodo “Macacha”:
Ahí andan los Infernales
cayendo de punta y hacha.

Salteña de pura cepa,
aparcera de su hermano,
cuando luchó por los libres
bien supo darle una mano.

También lució en los salones,
pero segura y conforme
al soldado de la Patria
haciéndole el uniforme.

¡Que viva Macacha Güemes
por su valor y coraje
revistando de a caballo
las tropas de su gauchaje!

Señora Macacha Güemes,
mujer de Román Tejada:
La Patria le debe gloria
por noble y determinada.

Bien haiga la chacarera
de aquella dama patriota,
manteniéndose en el triunfo,
creciéndose en la derrota.

Bondades fueron las suyas,
payanesa fue su escudo,
porque usted trató al humilde
lo mismo que al copetudo.

¡Que viva Macacha Güemes
por su valor y coraje
revistando de a caballo
las tropas de su gauchaje!


VAMOS HERMANO

Vení, vamos, hermano
sin pausa ni desmayos
a revivir lo nuestro,
lo que tanto adoramos,
y conservar por siempre
los sueños que heredamos:
la Música Argentina,
pues vienen a coparnos.

Vení, vamos hermano
que llegan los de afuera
queriendo que se callen
las zambas y las cuecas.
Saquemos las guitarras,
los bombos y las quenas,
y sigamos cantando
las cosas de la tierra.

Vení, vamos hermano
cantemos a los vientos
y que ellos desparramen
al aire nuestro acento
evocando a los nombres
que viven en el tiempo
de los viejos cantores,
aquellos que se fueron.

Vení, vamos hermano
a ver si así podemos:
Que sepan los quieren
imponer lo extranjero
que no morirá nunca
la música del Pueblo,
que somos argentinos
los hijos de este suelo.

Vení, vamos hermano,
sigamos con la siembra
hacia los cuatro rumbos
para que nunca muera
porque en la sangre criolla
las coplas son eternas:
¡Cantémoslas, hermano,
con toda nuestra fuerza!

Vení, vamos hermano
y juntos revivamos
la vida cancionera
de la ciudad y el campo.
Que nadie nos maneje
que solos nos bastamos.
Cantemos a la Patria
¡vení, vamos hermano!


UNIDOS

Hay un fuego en mi pecho quemando
que en mi canto quisiera brotar
hecho sueño en las guitarras
como un símbolo de paz cantando.

Aunque vengan rondando los cuervos
seguiremos luchando hasta el fin.
No me asustan con sus picos
los que quieran confundir al Pueblo.

Se hace un grito en el Himno Argentino:
“¡Oh juremos con gloria morir!
Sean eternos los laureles
que supimos conseguir” unidos.

Que nos dejen a nuestra manera
disfrutando esta tierra de paz.
Los que quieran beber sangre
que se vayan a pelear afuera.

Si peleamos al fin entre hermanos
serviremos de carne’e cañón,
pues la lucha será el odio
contra toda la razón en vano.

Se hace un grito en el Himno Argentino:
“¡Oh juremos con gloria morir!
Sean eternos los laureles
que supimos conseguir” unidos.


ZAMBA DEL GAUCHO GUERRERO

En tiempos en que la Patria necesitaba valientes
el gaucho Martín se puso pelear
entreveráo con su gente.

Del Alto Perú venían; dentraban ya en Humahuaca
y ahí nomás Martín los salió a topar
con boleadoras y lanza.

Donde termina la calle va levantándose el cerro,
allí va Martín, don Martín Miguel
con sus cien gauchos de fuego.

Y su guardamonte al aire
serpenteaba las ahitillas
sabiendo quizá que la muerte cruel
rondaba en las higuerillas.

Al alba se sintió un grito
desgarrando todo el valle:
“Murió don Martín, murió don Martín”.
Lo está llorando el gauchaje.

Donde termina la calle va levantándose el cerro,
allí está Martín, don Martín Miguel
con sus cien gauchos de fuego.


EL ESCUADRÓN DE LOS INFERNALES

Allá van esos bravos,
paisanos leales:
Son los gauchos de Güemes,
los Infernales, los Infernales.

Chaqueta colorada,
gorro de manga,
boleadoras y lazo.
¡Huija, a la carga; huija, a la carga!

Cayéndole al invasor
al tiro habrá de salir.
Queriendo está toda Salta
ser libre; si no, morir.

Infernales de Güemes:
melena y barba,
guardamontes de cuero,
torazos de alma, torazos de alma.

Gauchos salteños, sí,
como no hay otros;
espuelazas de fierro,
bota de potro, bota de potro.

Cayéndole al invasor
al tiro habrá de salir.
Queriendo está toda Salta
ser libre; si no, morir.


LA YEGUADA DE LOS SAUCES
1817, 5 de mayo.
Está a la vista allá en los sauces,
insolente, el campamento realista.

Gauchos de Güemes en la noche
van a soltar al invasor
una yeguada enfurecida,
enloquecida de pavor.

La noche en suspenso parece esperar,
el tumbo y retumbo comienza a sonar,
los cascos imitan salvaje pavor
la noche es estruendo y oscuro pavor.

Los duendes del cerro de guardia estarán:
Laureles y cedros allí velarán.
Alturas del Chañi se asombran también.
Yeguadas salvajes sin rumbo se ven.

Resuenan los tiros en gran confusión,
nocturno fantasma de desolación.
Millares de patas golpean sinfín
el bronco retumbo repite el confín.

Un río de yeguas de extraño furor
consume el desastre del campo invasor.
El día descubre la gran mortandad,
bravía defensa de la libertad.


LOS DE PONCHO COLORADO
Los de poncho colorado
son fronterizos cabales.
No los paran ni los pumas
ni tampoco gamonales.

Ya bajaban de los cerros.
En los ranchos no hay ninguno
con su par de guardamontes
y su sombrero de juno.

Don Martín Miguel de Güemes
con sus hombres bien montados
a los del lado del rey
los verá desesperados.
Contra tanto gaucho bravo
de verdad no han de poder.
Los que defienden a Salta
tienen lo que hay que tener.

Alentándole las ganas
a todo su pobrerío,
viene hablándoles de patria
para templarles el brío.

Libres los ha declarado
de toda contribución;
ya bastante con que pongan
el cuerpo y el corazón.

Disqué se ven recelosos
los señores de rango.
Que vayan ellos al cerro
a parar los maturrangos.

Don Martín Miguel de Güemes
con sus hombres bien montados
a los del lado del rey
los verá desesperados.
Contra tanto gaucho bravo
de verdad no han de poder.
Los que defienden a Salta
tienen lo que hay que tener.


SI NO FUERA POR MARTÍN GÜEMES

Si no fuera por Güemes yo le aseguro
nos hubiera tocado destino duro.

Si no fuera por Güemes yo le aseguro
nos hubiera tocado destino duro.

A pura chuza y casi sin municiones
detuvo como bravo las invasiones.
Todavía lo pintan en los cantares
el dormán colorado con alamanes
cuando no aparecía tal como era,
pero esta vez de blanco, la barba entera;
como iguales hermanos trató a los suyos.
Coloreaban los cerros los ponchos buyos.

Allá va la mozada:
Galopa y vuela.
Pialando los cañones
y al centinela.

Diré por que se sepa lo que callaron
de algunos entreveron donde triunfaron:
Alto del Pastiadero, Jujuy, Chicoana,
El Bañado y los Altos de la Quintana,
Capilla de Perico, La Troja, El Pongo.
Considere la foja que le propongo;
no se olvide de hacer lista completa
con Lanzuli, Cerrillos y la Ziyenta,
el Juncán de Belardez -la tierra mía-,
los Sauces, Zumalao, Zococha,
Huquilla, Guachipas y Tomboya.
Si usted los viera allá por Puma Huasi y la Calera.

No andaban de florcita ni eran ociosos,
y no eran presumidos ni alabanciosos.

Ah, gauchaje florido, bravos aquellos.
Los jefes que tenían eran como ellos:
Güemes y Jorge Vidt, Brígido Arias,
Domingo y Manuel Burch de pintas varias,
Arias -también el otro- Manuel Eduardo,
De la Cerda, Ontiveros -si era un rosario-,
Pedro Zabala, Rojas y los Burela.
Mire a Güemes luciendo la parentela.
Pachi Gorriti, Moldes y Juan Zambrano
andaban con la gloria tan mano a mano.
Y Mariano Morales, alto y senseño,
flor de gauchos güemistas aquel costeño.
Si no fuera por Güemes yo le aseguro
nos hubiera tocado destino duro.


CUANDO GÜEMES SE MORÍA

Trabajos del año 20,
pesares del 21.
Don Martín se ha de cortar
un 17 de junio.

¿Quién trajo gente del rey?
Con tanta tropa y cartuchos.
Ese Valdez ha de ser
el que llaman "el Barbarucho".

Dura la suerte de Salta y señor
la pisa la planta del invasor.

Macacha, hermanita mía:
Me voy para el Chamical
ardiendo está la herida,
pierdo de sangre un caudal.

Diez días hace que Güemes
se viene así desangrando
a la sombra de un cebil
se estaba al cabo cortando.

Dura la suerte de Salta y señor
se muere el salteño bravo y mejor.

Adiós mi tierra de Salta,
te dejo en esta contienda
mi espada para recuerdo,
mi corazón por ofrenda.

A mis paisanos les digo
que no dejen de pelear,
que mi alma desde los Cielos
los ha de capitanear.

Bravos salteños: ¡Que viva Salta!
Siga hasta vernos libres la guerra gaucha.


TODOS LO ESTAMOS LLORANDO

Todos lo estamos llorando.
Desgracia será.
Güemes se ha ido;
se fue el General.

La barba hasta el pecho
y el brazo capaz.
Todos le estamos cumpliendo
promesa de ser
Libremos seremos,
sabremos vencer.
La tierra de Salta no habrá de ceder.

Todos lo estamos sintiendo,
de blanco estará,
guardia de gauchos
el Cielo le da.
Solía reunirnos
allá en Chamical.
Todos le estamos cumpliendo
promesa de ser
libremos seremos,
sabremos vencer.
La tierra de Salta no habrá de ceder.


ARRIBA DE SAN BERNARDO

Del San Bernardo allá arriba vengan a ver
Güemes se anima en el bronce;
lo pintan los soles
del amanecer.
Arriba del San Bernardo vengan a oir
como llamando a sus gauchos
vibrantes clarines se suelen sentir.
Cerro florido mirando vas la ciudad
y otra mirada de bronce
despierta memorias de la libertad.

El diablito del Cabildo lejos allá.
Mi General Martín Güemes mandándonos viene
de la eternidad.
Tal vez el héroe de Salta quiera volver
y con la mano en la frente haciendo pantalla
nos mira crecer.
Cerro florido mirando vas la ciudad
y otra mirada de bronce
despierta memorias de la libertad.


DISCULPE

Disculpe si no entiendo lo que canto;
tal vez hablamos lenguas diferentes.
Usted reniega siempre de estos pagos
y yo, y yo quiero y admiro a nuestra gente.

Usted siempre derrocha madrugadas
hablando de los cielos de otras tierras;
en cambio yo comienzo mi jornada
contento de estar bajo estas estrellas.

Disculpe si no me entiende,
disculpe si no lo entiendo.
Usted habla por boca de otra gente
y yo, y yo soy sólo el eco de mi pueblo.

Disculpe si lo digo a mi manera.
Usted siembra rencor y yo, esperanza.
Usted envidia de otros su bandera
y yo, y yo adoro a mi celeste y blanca.

Yo soy como el hornero y me retobo:
Mi patria es mi nido y la defiendo;
en cambio ustedes son como los tordos
que quieren empollar en nido ajeno.

Disculpe si no me entiende,
disculpe si no lo entiendo.
Usted habla por boca de otra gente
y yo, y yo soy sólo el eco de mi pueblo.


PA'L GAUCHAJE

Quiero cantarle a mi gente
y quiero hablarle al hombre de hoy
sin reproches, sin lamentos.
Digo sólo lo que siento y lo que tengo lo doy.
Siento que el gaucho no ha muerto;
lo estoy sintiendo en la sangre,
lo está diciendo la historia.
Gaucho: duerme tranquilo que no te olvida tu gente,
no te lloran las mujeres
y hasta te evocan los niños.
Gaucho, sin nombre y sin apellido:
Aunque te pueda la muerte,
no ha de poderte el olvido.

No sé si canto bien,
pero dejo al alma a la Tradición.
Por eso en mi canto doy
de a pelazos la carne virgen de mi corazón.

Dios, que me das la luz:
El día que la muerte llegue a mí,
desde lo oscuro de allá
seguiré cantando a la tierra coplera de aquí.

Yo, que soy rama del viejo árbol,
ése que en mi tierra plantó el payador,
le pido a todo aquel cantor guitarrero
que me ayude a regarlo con el corazón.
Cantemos la Tradición para que eternamente renazca como una flor.

No se puede olvidar al bravo guerrero, macho y cantor,
aquel que quiso vivir entre clarines, lanzas y una zambita de amor.
Gauchos de mi país de brazos de acero, temple y honor,
la gloria de tu historial vive en esta zamba de tierra, sangre y valor.

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