lunes, 2 de agosto de 2010

ALBERTO MERLO

DEL JUNINERO

Van cruzándolo al Zanjón
y al campo raso rumbeando.
Miren qué cosas se vienen cantando.

Ya Futa Pincén se viene
toda la pampa arrasando;
miren qué cosas lo esperan cantando.

Y le van mellando el pecho
los chuzazos que le yerran;
parecen chicos jugando a la guerra.

Ellos van ganando vida
pa' que otros ganen la tierra.
Parecen chicos jugando a la guerra.

Y al desbandarse el malón
vuelven por viejos senderos.
¡Pucha, qué cosa con los junineros!

Lo dijo don Juan Manuel:
"No es ése el modo 'e tratarlos,
y esos doctores que quieren matarlos".

Los pampas son argentinos
y hacen gala 'e su coraje,
y son hermanos del bravo gauchaje.

No hay que enfrentar los hermanos
que son dueños de esta tierra,
y esos doctores que quieren la guerra.

Y al final de la cosecha
alguien saldrá con su antojo,
y el pobre gaucho dará en los rastrojos.

Y algo me grita en el pecho
con un acento divino:
¡Viva en la gloria el gauchaje argentino!


PISEN LA TABA
(letra: 
Carlos Adolfo Castello Luro)

Buenos Aires tiene miedo:
El desorden, la desquicia.
Ya circula la noticia que va imponer el respeto
un ciudadano muy recto que es coronel de milicia.

Dende la Guardia 'el Monte
vienen montados
los colorados.

Dicen que son salvajes,
que a sangre y fuego
no escuchan ruegos.

Como buenos soldados
se comportaron
y regresaron.

Cuando toma las riendas
lo apoyan todos,
sin acomodos.

¡Ahijuna! Compatriotas,
siempre peleando.
Ya digo... ¡pero hasta cuándo!

Ni el polvo de tus huesos
aquí tendremos,
eso dijeron.

Si el padre de la Patria
le dejó el sable
ya es respetable.

Les hizo la pata ancha
a los ingleses
y a los franceses.

Traigamos sus cenizas
dende Inglaterra
pa' nuestra tierra.

Dicen que un viejo juicio
no lo permite,
pero es muy lindo el convite.


EL DE SAN CARLOS

Las tropas del gobierno que Rivas manda
con indios leales se agranda.

Es gente de Cipriano Catriel que al campo
saldrá a pelear por los blancos.

Calfucurá se viene por varios frentes.
¡La pucha que traiba gente!

Cortando el aire en tiras por el derecho
las chuzas buscan los pechos.

Batalla de San Carlos, flor de entrevero:
Ni un pucho valía el cuero.

Tiembla el suelo surero bajo los cascos,
y ya se dientran sin asco.

Cuerpo a cuerpo se trienzan que es vieja usanza,
a fierros, bolas y lanzas.

¡Ahijuna ese don Piedra! Luce su estampa
de general de las Pampas.

¡Malhaya, cosa fiera, lucha entre hermanos!
¿Qué digo? Indio y crestiano.

Batalla de San Carlos, flor de entrevero:
Ni un pucho valía el cuero.


HUELLA DEL DESIERTO

Galopando distancias por el recuerdo
mi memoria se apea en el desierto.
Esa tierra que un día fue del salvaje
supo de correrías y de coraje.

Una huella dejaron los que murieron
peleando como machos poniendo el cuero.
Huella, huella de sangre en campo abierto;
galopes y alaridos por el desierto.

Iban cortando el viento las boleadoras,
humeaban de lo lindo tercerolas;
se juntaba un lanzazo con un relincho;
rodaban fortineros, caíban los indios.


RINCÓN DE LÓPEZ

Donde muere el Salado, Rincón de López.
Lo nombro: Rincón de López.

Retumbar de los pampas, grito y galope.
Escuchen: Grito y galope

Allí está don Clemente López Osornio.
Lo nombro a López Osornio.

Peleando entre sus gauchos hombro con hombro.
Escuchen: Hombro con hombro.

El sable y la tacuara no están de adorno
en lo de López Osornio.

El indio es como un viento cuando enderieza.
¡La pucha cuando enderieza!

Y el gaucho por coraza usa guapeza.
¡Ahijuna! Sí usa guapeza

Ese Rincón pa' el indio es una vaya.
¡La pucha! Sí es una vaya.

No se le oye un gemido; pelea y calla.
¡Ahijuna! Pelea y calla.

Acérquense, clinudos. Pisen la raya.
¡Ahijuna! Pisen la raya.


LA PEÑALOZA

El Chacho viene de Huaja
cortando caminos por el arenal.
Madrugando llegará tras de galopar
silbando vidalas al amanecer.

La flor de Tama se lleva.
Victoria Romero le enciende el querer
y al anochecer su bien le brinda el amor,
puñado de estrellas que cubre a los dos.

Potro sin color, vientos que al pasar,
cruzará veloz al sol, galope tenaz,
abriendo viñedos de sangre y valor.

Los cerros bajan al llano;
la sombra y los soles los hacen juntar.
Y el Chacho al mirar se ve lejano el amor
durmiendo su lanza en Chile y de a pie.

Qué pena tan grande tiene
que arriba la noche parece llorar
y en la soledad cantó quebrada la voz
golpeando a la caja de su corazón.


EL LLANTO DE UNA RAZA

Sentí un grito allá a lo lejos
que de la Pampa venía
cuando la tarde se abría
pa' darles paso a la noche.
No era un grito, era un reproche
de una raza que moría.
Sentí un grito allá a lo lejos
que de la Pampa venía.
Y sin pensarlo, ahí nomás
pa' esa Pampa me largué,
y allá arriba me encontré
con una gran caravana
de criaturas humanas
sin esperanza y sin fe.
Y sin pensarlo, ahí nomás
pa' esa Pampa me largué.

Ellos se iban sin protesta
porque hasta eso les quitaron.
Todo se lo arrebataron:
Su libertad y su tierra.
Y a la Pampa con la guerra
de nativos despoblaron.
Ellos se iban sin protesta
porque hasta eso les quitaron.

Hoy todo es desolación
que el tiempo lo va cubriendo.
Sólo Dios estará viendo
que allí hay tumbas sin cruces.
Y en silencio los ñanduces
uno a uno se van yendo.
Hoy todo es desolación
que el tiempo lo va cubriendo.

Donde antes había un toldo,
hoy es rancho con jagüel.
El Pampero en su corcel
va gritando desbocado:
"Si pa' ser civilizado
es necesario cruel...",
va gritando desbocado
el Pampero en su corcel.


EL CENCERRO

Cencerro, viejo aparcero de los gauchos argentinos,
pájaro sembrando trino con voz de bronce y acero,
peón sin sueldo, tropillero, obediente a tu llamada
se junta la caballada que tras la yegua madina
enfila con disciplina siguiendo tu clarinada.

Antaño, de mañanita, cuando los potros pastaban
y los gauchos escuchaban el son de tu musiquita,
nacía la vidalita pa' volar en un silbido.
Todo el sur ha recorrido tu voz criolla y cristalina,
voz de la Pampa argentina, voz del recuerdo querido.

Cencerro, clarín sureño, viejo poeta de bronce:
Hablame de aquel entonces en que eran niños mis sueños,
y cantando con empeño prendido de la madina,
traeme en tu voz que afina mensajes de tradición
el gusto a pasto y fogón de una milonga argentina.

Hoy te ocupás jubiláo en mi ranchito un rinconcito
de vez en cuando algún grito se te oye si te han tocáo.
Alerta el viejo soldáo, vuelve a su pampa lenguaje,
por eso es que nadie ataje su voz sonora de fierro,
y que aonde vive un cencerro esté vidando el gauchaje.

ANÍBAL SAMPAYO

EMILIANO ZAPATA

Fueron ochenta valientes
los que allá en Villa de Ayala,
por combatir la violencia
ochenta conciencias se alzaron en armas.

Van los patriotas entonces
detrás de "¡Viva Zapata!",
expropiando tierras donde
la ocupan señores de la aristocracia.

Junto a Emiliano cabalgan
los ochenta sublevados,
buscando en la azul montaña,
montes y quebrados seguro reparo.

"Compañeros: No lo dudo.
Se acabará la injusticia,
se acabará el latifundio.
Por México juro que haré la guerrilla".

Vamos por tierra y una reforma agraria.
No dejaremos que nos quiten las armas.
Buscó el gobierno vencernos con traición,
pero Zapata dio la Revolución.
No a los ingleses ni al yanqui traicionero:
Nuestro petróleo es propiedad del Pueblo.
Lázaro Cárdenas vuelve por Emiliano
y grita: "Mexicanos, con la Revolución".

Cruzan por todo Morelos,
por Guerrero y por Oaxaca,
por Michoacán y por Puebla,
valientes a prueba cruzan por Taxcala.
Son todos los zapatistas,
bravos guerreros,
las mismas manos que empuñan
las armas maduran los surcos labriegos.

A todos los hacendados,
todos los latifundistas,
los que no paguen impuestos
Zapata ha resuelto que se haga justicia.
Y esto ha de ser por las buenas,
si no será por las malas.
Compadre: Sí que esto es bueno;
que gobierne el Pueblo lo ordena Zapata.

Vamos por tierra y una reforma agraria.
No dejaremos que nos quiten las armas.
Buscó el gobierno vencernos con traición,
pero Zapata dio la Revolución.
No a los ingleses ni al yanqui traicionero:
Nuestro petróleo es propiedad del Pueblo.
Lázaro Cárdenas vuelve por Emiliano
y grita: "Mexicanos, con la Revolución".

RAFAEL "EL CHACHO" ARANCIBIA

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CANTO PORQUE SE ME CANTA

Yo canto así francamente
entre paredes o al raso
y a muchos no les conviene
porque las canto bien claro,
como lo haría cualquiera
que ame los símbolos patrios.
Ésta es mi forma de ser;
para otros, piedra de escándalo.
¡Cómo no voy a saltar,
si nos dan leña sin asco!

Siempre nos hallan defectos,
culturosos ciudadanos,
brutos tilingos don nadie,
lechudinos de alto rango,
los que me hacen ráir
al hallar lo nuestro áspero.
Vaya a saber sus mayores
en continentes lejanos:
vivieron piór que en taperas,
al aires y taparrabos.

Cuestionan la historia gaucha
leyendo libros corsarios.
Joden con la picardía
del hombre de nuestros campos.
Tienen pésima memoria,
la trajeron en sus barcos
con licor y chucherías
al codiciar suelo indiano
cambiando espejos por oro,
y guacho quedó el reclamo.

Pa' nosotros, obligaciones,
y pa' ellos, guante blanco.
Ni firmas ni documentos
ni una cruz por lo adeudado.
Y los gobiernos del vamos
dieron plata pa' cuestearlos.
Vaya, vaya a pedir un criollo
teniendo todo el derecho
porque forjó este país
a puro pecho y lanzazo.

Les quema la tradición;
de ahí su odio al pasado.
No les importó Malvinas
ni todos los héroes santos.
Sólo tienen de argentinos
un documento endozáo;
están aquí de turismo,
nada ven azul y blanco.
Debe ser porque en el mundo
hay un Caín por hermano.


LA ÚLTIMA MILONGA

Cuando la última milonga clave el pico en la encordada
y echando una carcajada la pata el diablo le ponga.
Ha de ser que se prolonga la pena del payador
y el progreso -ese traidor- siempre en forma bruta y guasa
querrá desnudar mi raza del blanco y azul color.

Milonga, criollo pregón, nunca vayas a partir.
Antes prefiero morir que no escuchar más tu son.
Te digo de corazón: Soy de una sola postura,
y hoy veo con amargura que lo gringo y bullanguero
se aplaude por extranjero aunque sea una basura.

Milonga, música inmensa, no nos vas a abandonar
o nos vamos a secar como ajo en una trenza,
ya que lo gaucho es ofensa pa' esta "cursi" sociedad
que en su criolla orfandad ante ajenos se arrodilla
y si bien maula se humilla, ¡pobre la argentinidad!

No quiero una bolsa sola, ir mezclado con compatriotas.
Yo sólo iré entre patriotas, lo digo aunque traiga cola.
Los que van de carambola le han chingáo a este pescante.
Que me siga quien aguante sin que le tiemble la pera
y esta milonga campera se haga carne en quien la cante.

Gran pucha, cuánto dolor me sancocha de la zurda!
Mientras el Pueblo se aturda todo irá de mal en peor.
Adiós al criollo fervor si lo nuestro se marchita.
Milonga: Si se nos quita tu mensaje que es cencerro
nunca más el Martín Fierro se oirá en la Patria bendita.


LA FACUNDINA

Metiendo lonja y tacuara
montado en su Moro va
junto a sus bravos riojanos
mi Brigadier General.

El Campamento de Aquiles,
la Sierras de Malanzán,
testigos son del coraje
del Brigadier General.

¡Ay! La Patria le debe algo;
algún día le hay de pagar
al gran Facundo Quiroga,
mi Brigadier General.

Tucumanos y salteños
se andan queriendo pelear;
ahí va Facundo Quiroga,
ya se van a sosegar.

Barranca Yaco lo espera;
la traición lo acechará.
La montonera, de luto;
lo han muerto al gran federal.

¡Ay! La Patria le debe algo;
algún día le hay de pagar
al gran Facundo Quiroga,
el gaucho más federal,
al gran Facundo Quiroga
mi Brigadier, mi Brigadier General.


ABRAN CANCHA

A ustedes, gran juventud,
que la Argentina reclama
recuperen los laureles
perdidos por obra y gracia
de quienes debieron ser
y jamás, jamás han sido nada.
Que Tata Dios los proteja,
y ya les dejo esta zamba:

Cuando el dolor y la ausencia
pechan del tiempo de ñaupa,
la tranquera del olvido
engualichando guitarras.
El eco sube hasta el cielo
para gritar "¡Abran cancha!".

En el fogón del pasado
arden las brasas del alma
clamando por voces criollas
pa' que no agringuen la raza.
¡Gran pucha si anda dolida
porque intentan olvidarla!

Yo no sé lo que sería
sin flamear la azul y blanca,
sin los sones terruñeros,
sin una gaucha palabra.
¡Ah, malaya, no reculen,
o nos quedamos sin patria!

No me pregunten, paisanos,
de dónde viene esta zamba;
so freno del más allá,
rayando de sable y lanza,
y no anda sola, es la hija
de la del Pozo de Vargas.

Tiene la estirpe y la herencia
de nuestras cosas indianas.
Hoy que nos faltan canciones
y lo argentino se extraña:
Que la respeten por nuestra,
clarito y como Dios manda.

Yo no sé lo que sería
sin flamear la azul y blanca,
sin los sones terruñeros,
sin una gaucha palabra.
¡Ah, malaya, no reculen,
o nos quedamos sin patria!


FACUNDO

Pueblo riojano:
Yo, Facundo Quiroga,
teniendo fe en usted
por la divisa mando
¡a la carga!

Facundo, Facundo:
No duermas sobre tu lanza,
Hasta las piedras te gritan
cómo se quiebra la Patria.
Hasta las piedras te gritan
"ay, cómo se quiebra la Patria".

Ay Chacho, el de Olta,
donde flota tu cabeza:
Para vengar los traidores
cerros y llanos se queman.
Para vengar los traidores,
ay, cerros y llanos se queman.

Los federales no han muerto;
de poncho rojo vendrán.
Si San Martín nos legó su espada:
¡Toda la montonera, toda a luchar!
Raza de nuestros mayores:
las viejas glorias revivirán.

Felipe Varela:
El valle también te espera.
mas no hay de ser como antes hoy,
hoy seguirán tu bandera.
Mas no hay de ser como antes,
hoy seguirán tu bandera.

Guayama de cobre:
El plomo surcó tu raza.
Alza tu chuza, ballisto,
para mandar otra carga.
Alza tu chuza, ballisto,
hoy para mandar otra carga.

Los federales no han muerto;
de poncho rojo vendrán.
Si San Martín nos legó su espada:
¡Toda la montonera, toda a luchar!
Raza de nuestros mayores:
las viejas glorias revivirán.


ROMANCE EN CELESTE Y BLANCO

Un pedazo de suelo de mi patria
y un fogón orillando la alborada
entre mate y pitada trasnocháo el cimarrón,
el cimarrón girando en rueda gaucha;
mientras a media voz sobre el paisaje
un cuento se alza en vuelo de guitarras
y la voz paisana del relato
forma prieta golilla en la garganta.
Fue,
fue cuando en toíta Salta no hubo criollo que mezquinara el pecho ante las balas.
La montaña,
la montaña y el llano eran altares
cuando el coraje macho de la raza
entre lágrimas, chuza, sangre y sable
consagraban la victoria de mi patria,
cada voz,
cada voz era un grito de “¡a la carga!”
que sonaba a clarín en las patriadas
y cada mano gaucha,
garra fiera,
que la batalla
prolongaba en lanzas.

- Con su permiso, señor.
- Pasá, muchacho.
- Vengo de Tacuaral.
Soy Juan Peralta y he galopiáo diez leguas
pa’ pedirle que me deje pelear en la patriada.
Traigo un rano ligero como el viento y una daga,
una daga filosa en mi tacuara.
- ¿Un encargo de sí?
- Mesmo... Ej, ej un encargo de mi mama.
E una deuda ¿sabe?, e una deuda
que me ha dejáo mi tata
cuando cayó guapeando en una carga,
pa’ que su hijo mayor se la pagase
con la sangre caliente de su mula.
- ¿Y cuántos año’ tené?
- Yo voy pa’ trece, mi hermano,
por once, por áhi le ando.
- ¿Y qué dirá tu mama si nos matan?
- ¡Qué se yo! Mi mama, mi mama
va a decir que supimos morir como,
como Peralta.

Y el más chico agarráo a los
pantalones del comandante
y llorando,
llorando pero sabiendo que va a morir
por ese algo macho,
por ese algo grande
como la madre
que toíto lo da y
nada lo pide,
y que se llama Patria.
Arrodilláo le dice:
“Señor: Déjeme morir peleando, señor,
que yo se lo juro:
mi mama no va a llorar si nos matan,
que mi mama no va a llorar, no va a llorar
si nos matan, señor,
porque mi mama es gaucha.”


VIDALA DEL MONTONERO

Sobre el alarido del viento, La Rioja esperando a su General Quiroga.
El hombre no quiere creer que se lo hayan bajáo atrás de Barranca Yaco.
Y alzando la chuza montera,
una plegaria en los labios,
con la tacuara al viento
el hombre cree y canta así:

“Riojanita, riojanita yo me vo’a guerrear.
Riojanita, riojanita yo me vo’a guerrear.
¡Me lo han matáoa Facundo!
¿El Chacho dónde andará?
Me lo han pasáo a digüello
por ser federal, por ser federal.”

Se pierde con el lamento el hombre y entonces
se arrodilla frente al balcón,
y en su endecha de amor volcáo a esa hembra riojana,
mezcla de clavel y acero
se le siente musitar así:

“Riojanita, riojanita me güelvo a guerrear.
Riojanita, riojanita me güelvo a guerrear.
Voy con Felipe a la guerra,
voy con Varela a matar.
¡Quiero pasar a digüello;
yo quiero pelear, yo quiero pelear!

Se apaga el sonido de la quena con el sueño coloráo allá atrás de Humahuaca
y el hombre tiene que volver al pago con la cabeza agacha,
no por haber perdido la batalla, sino
con la piór afrenta que pueda tener el gaucho:
tiene que volver al pago de a pie,
de a pie sin su caballo,
y tanteando por las calles de La Rioja
como si juera un alma en pena,
el viento lleva su canto.

“Virgencita, Virgencita: Yo quiero llorar.
¿Adónde estará mi mama,
mi chango dónde andará?
Me lo han pasáo a digüello por ser federal, por ser federal.”

Agoniza la tarde y el hombre
tendido sobre la arena riojana
aguaita la muerte.
Con un alarido gime el viento;
ya no es un relincho, es un rugido
y la sombra de Facundo, del Tigre,
le va nublando los ojos.

“Rioja:
Dejo el sueño montonero,
el canto del viento.
¿Por qué pelear entre hermanos?
¿Por qué haber sufrido tanto?
Ya sé que llorar mi Rioja
no hay de ser de buen riojano,
pero quisiera tan sólo
ver a mi patria -lo juro-
con ese sueño tan puro
de poder decir, de poder decir
¡Hermano!”


MADRE DE LA PATRIA

María Remedios del Valle,
recuerden es la madre de la Patria,
morrunga negra porteña
curtida a látigo y pala.
Hoy que tilingos la sueñan
de ojos claros y piel blanca,
ah, ella les mojó la oreja
con el grito de "abran cancha",
que esta milica morena
sin su merecida estatua
es más patriota que muchos
hechos bronce en las plazas.

En la noche de Ayohuma
la suerte ya estaba echada
y en manos del enemigo
por ser negra torturada
no se te cayó una mota
ni tampoco una palabra.

Al llegar a Capital
por entrevero' y batallas
murió tu hijo y tu marido
y el entenado, caramba.
Siempre de luto tu piel,
pero azul blanca tu alma.

Ni la misma morenada
recuerda tu vida y lucha,
salvo el candombe que escucha,
dolor de antigua llamada.
Todo sigue -la gran pucha-
como si no pasó nada.

De haber estado en Malvinas
hoy no habría ni un pirata
pues junto al gaucho Rivero
ni un gringo se te escapaba,
menos tratantes de esclavos
o los cipayos del Plata.

Destiñó tu chaquetilla
con el llanto de otras madres
al preguntar por los suyos
caídos en cien combates,
y nadie te preguntó
por tus negras soledades.

Menos mal que Juan Manuel
te encontrara aquella tarde
y te puso su apellido
pa' no seguir mendigante,
pero en el '47
la muerte vino a llevarte.


ME VIERON PASAR

Siempre en el mismo pingo
me vieron pasar
las florcitas del pago,
poncho federal.

Con la tacuara en alto
me vieron pasar
las tierras coloradas,
poncho federal.

Entre silbo de balas
me vieron pasar
camino al entrevero,
poncho federal.

Las viejas se santiguan,
poncho federal.
Dejando mi Entre Ríos
me vieron pasar.

Entre Río' es sabedor
que me jugué por la causa;
nunca más ya tuve pausa
aunque no fue por rencor,
y el entrevero y mi honor
me hallaron santafesino
pues sin Ramírez mi cino
necesitaba un galope,
"¡Por Estanislao López! -dije-
el federal más genuino.

Cuando murió Ramírez
me vieron pasar
cubriendo a la Delfina,
poncho federal.

Chapaleando bañados
me vieron pasar
degollando a la indiada,
poncho federal.

Hachando alambrados
me vieron pasar,
rumbeando pa'l olvido,
poncho federal.


SANGRE RIOJANA

Yo,
yo jui cantor y tropero
de mucha menta en mis pagos,
y del amor mil halagos
me rodearon, compañero;
pero una güelta el sendero de mi vida lo cruzó
una mujer,
una mujer que aplastó mi arrogancia de paisano:
Tenía gualicho en la mano
y el corazón me arrancó.

Rumbeé para los Entre Ríos,
rumbeé para los Entre Ríos
sirviendo a Pancho Ramírez
y jui tigre entre los tigres
hasta morir la Delfina,
criolla como pocas, linda,
gaucha, peleadora y brava...
Vieran cómo manejaba
las boleadoras y el lazo,
y pa' pegar un lanzazo
agallas no le faltaban.

Me alisté con Juan Facundo,
famoso tigre riojano,
y recorrimos los Llanos
correteando a los salvajes.
En toítos láo' el coraje
de la brava montonera
regó con sangre la tierra,
patria de los argentinos,
como cumpliendo un destino
de lágrimas y de penas.

La Tablada y Oncativo,
La Tablada y Oncativo
conocieron mi bravura;
la vida se me hizo dura
entre lanzazo y digüello,
y sin dar ningún risuello
al sable ni a los baguales
jui sepultando los males
que me charqueaban el alma
como si encontraba calma
entre el dolor y la sangre.

Y aquí me tiene, paisano:
Viejo, pobláo por los años,
mordiendo mis desgaños,
mi dolor y mis ricuerdos.
Ya no quedan ni los cueros
de mi vieja mula gaucha
y de mi riojana lanza
ni siquiera la tacuara
que por las pampas paseara
el coraje de la raza.


DE PIE

Hasta la cintura, hombre;
ya para abajo, centauro.
En el parto de la Patria,
él la sostuvo en sus brazos.
Antes enancó silencios
de virreinatos foráneos;
luego, un misterio nativo
rayó en su ser convocando,
y fue humano el desangrarse,
pero nunca tanto y tanto.
Los pechos de la Indoamérica
al convertirse a su paso
amantaron ideas, sí,
en un rosario tan largo
de pueblos, ciudades, hombres,
que es imposible contarlos
cuando aplastaba enemigos
como aplastaba los pastos,
sobre ese caballo criollo
que fue como él, orejano.
Así incendiaba el siglo
y al regresar libertario
encontró en su propia tierra
un holocausto entre hermanos,
mas no rompieron su alma
entreveros y lanzazos;
fueron decretos y leyes,
el progreso y su descaro,
y por culpa del alambre
pata en tierra entró al calvario.
La mentira enrareció
pamperada de protestas
degollando sus virtudes
ni bien rompió las cadenas.
Él, él se deslomó en fortines,
él puso todo en la guerra,
él vio derrumbar su rancho,
él vio hipotecar su hacienda,
él vio entregarlo por votos
y él lloró por tanta afrenta.
¡Dios mío!
Su nombre es un sentimiento
que no podrán derrotarlo;
es esa sangre criolla
que no la cuaja ni el diablo,
bramando a los cuatro vientos
para humillar los tiranos,
para marcar los traidores,
para salvar nuestros campos,
para ponernos de pie ¡De pie!
Porque estoy nombrando al gaucho.

EL GAUCHO TALAS

  • LUGAR DE ORIGEN: Gral. Madariaga (Prov. de Buenos Aires)
  • RESIDENCIA ACTUAL: La Plata (Provincia de Buenos Aires)
  • FECHA DE NACIMIENTO: 7 de agosto
  • AÑO DEBUT ARTÍSTICO:
  • SITIO WEB: http://www.elgauchotalas.com.ar/
  • CONTRATACIONES: +54 11 46732676 (celular)

A DON GERÓNIMO

Lo conocí hace unos años
en una estancia de estibador,
de rasgos firmes, manos callosas.
Por el trabajo, cuánto sufrió.
De muchachito salió al camino
con cuarto grado.
Como en la vida sumó y restó.

Y así los años fueron pasando
-una de arena, otra de cal-.
Por sus hermanos y sus amigos,
por sus paisanos, no va a flojar.
Lo vi reir, lo vi llorar;
sus sentimientos pude encontrar.

Por eso, hermano, Momo querido,
cómo te dicen, le v'ia explicar:
Será importante que un gaucho humilde
esta canción quiera entregar;
si es muy poquito lo que le traigo
mi corazón le puedo dar.

Por ser tan noble de sentimientos,
de causas justas y de igualdad,
lo reconocen en todas partes
de fiel concepto en la moral.
Y desde el Cielo lo ve su madre
que un hijo gaucho supo criar;
también su hermano le da el aliento,
desde un estrella lo puede guiar.

Por eso, hermano, Momo querido,
cómo te dicen, le v'ia explicar:
Será importante que un gaucho humilde
esta canción quiera entregar;
si es muy poquito lo que le traigo
mi corazón le puedo dar.


AY ARGENTINA

Ay Argentina, tan generosa
que a los de afuera les da lugar,
y aquí nosotros muertos de hambre
y sin trabajo ni dignidad.

Ay Argentina, tan generosa:
¿Y el gobernante adónde está?
Jueces corruptos, fiscal comprado,
tractor y arado pa' rematar.

Ay Argentina, tan generosa:
La deuda externa quieren cobrar.
¡Basta de muerte! 50 niños
todos los días hay que enterrar.

Ay Argentina, tan generosa:
¿Y el Mercosur adónde está?
El alca, el curro y el diputado;
nosotros, burros para cargar.

Ay Argentina, tan generosa:
De las Malvinas ya nadie habló:
Soldados muertos o mutilados,
madres que sufren ¡Que lo parió!

Ay Argentina, tan generosa:
El genocido nos atrapó
y ser honesto aquí en mi patria
es cuento viejo en mi nación.

Ay Argentina, tan generosa:
¡Pobre mi abuelo, cuánto sufrió!
Perdimos patria, vendimos todo
y la bandera cambió el color.


COMPRE TRABAJO ARGENTINO

Quiero cantarle al país,
a mis hermanos, mi gente:
Para cambiar el presente
hay que arrancar de raíz
esa costumbre infeliz
de no forjar un camino,
comprando con desatino
todo producto importáo.
Nuestro obrero está paráo:
¡Compre trabajo argentino!

No habrá desocupación
si empezamos desde ahora
porque ha llegado la hora
de darle la solución.
Del empresario hasta el peón
mejorarán su destino
si apoya cada vecino
nuestra industria nacional.
Será el puntapié inicial.
¡Compre trabajo argentino!

Con tanta cosa importada
se enriquecen los de afuera
y nuestro producto "¡muera!"
con manos desocupadas.
Una fábrica cerrada
es pan que al hogar no vino.
El futuro que adivino
es de un pueblo soberano.
Hágame patria paisano:
¡Compre trabajo argentino!

No se deje encandilar
con piedritas que pintaron;
los indios ya se avivaron,
no nos van a engatuzar.
Tenemos que apuntalar
lo nuestro y no ser mezquinos.
Poniendo en marcha el molino
la harina se vuelve pan,
por eso muchos dirán:
¡Compre trabajo argentino!

De la deuda externa quiero
sacar piedras del camino:
Primero está lo argentino
y segundo, lo extranjero.
Poniendo a dieta al banquero
y a su apetito leonino,
a nuestro pueblo imagino
no vivirá sometido,
y el sueño hablemos cumplido.
¡Compre trabajo argentino!

Ese producto extranjero
made in la más barata
a nuestra industria la mata
y también a nuestro obrero.
Se llevan nuestro dinero
y te hacen la del zorrino,
por eso elevo mi trino
ya que a cantar he venido.
Gritemos todos unidos:
¡Compre trabajo argentino!

EUSTAQUIO SOSA

DEL CARDAL

‘Jue pucha por el repecho
vienen llegando ya los ingleses,
dan gritos en una idioma
que naide entiende.

Apronten bien esos fierros,
naide se dueble.
Meneándoles sable siempre,
que a ellos les duele.

No entiendo por qué en formarse
los disgraciáos ahura se entretienen;
gritan como descosidos,
quién los entiende.

Toditos duros, parejos,
mirando al frente.
¡Qué los parió a los gringos,
que se nos vienen!


LA SANTA FEDERACIÓN

En tierras del Paraguay
florecía la esperanza
de ver América libre
sin gringos que la explotaran.
Por eso en el Tonelero
y en la heroica Paysandú
pelearon los montoneros
y lloró el urutaú.

Bartolo Mitre y don Pedro
azuzan al gaucho Flores:
Primero cai Paysandú,
mueren los bravos de Gómez.
Corre la sangre Orientala;
mal presagio pa' la Patria,
que es sangre de federales
y no basura unitaria.

Se viene Venancio Flores
General amóambói
Lo manda Mitre jaguá
y el emperador ka'í.

Tigres de Curupaytí,
soldados del Boquerón:
Defenderemos la Patria,
la santa Federación.

La Triple Alianza de Mitre
con Flores y el de Braganza
esclavizó nuestra tierra,
hizo perder la esperanza
de ver la América india
unida como Dios manda,
forjada a punta de lanzas
porque el coraje no falta.

Se viene Venancio Flores
General amóambói
Lo manda Mitre jaguá
y el emperador ka'í.

Tigres de Curupaytí,
soldados del Boquerón:
Defenderemos la Patria,
la santa Federación.

Artigas la quiso hacer
y Rosas la defendió;
Francisco Solano López
fue por ella que murió.
¡Viva la Federación,
la santa Federación!

Las palabras guaraníes quieren decir lo siguiente:
Amóambói, por Venancio Flores, ESA, o aquella SERPIENTE.
Jaguá, por Bartolomé Mitre, significa PERRO
Ka'í, por don Pedro II emperador de Brasil, MONO

RICARDO FERNÁNDEZ MAS

19 DE ABRIL, DESEMBARCO

¡Ahijuna! Vienen cruzando las aguas del Uruguay
en la oscura madrugada rumbo al húmedo arenal;
es un puñáo de patriotas dispuestos todo a entregar
por liberar del Imperio a la Provincia Oriental.

Los comanda Juan Antonio; de su estirpe pocos hay,
del coraje fue un ejemplo: "Muerte si no hay libertad",
"no será más cisplatina nuestra Provincia Oriental".

La boca del Paraná se abrió al río Uruguay en blelo
para soltar los lanchones, y ayuda con el silencio;
la niebla tendió su manto pa' que no advierta el Imperio
que están cruzando orientales, 33 bravos guerreros.

Los comanda Juan Antonio; de su estirpe pocos hay,
del coraje fue un ejemplo: "Muerte si no hay libertad",
"no será más cisplatina nuestra Provincia Oriental".

Cuando pisaron la Playa Agraciada por la acción
besaron el suelo patrio jurando liberación.
La arenga de Juan Antonio "todo patria y mundo honor"
hizo arder en los fogones llamas de liberación.

Los comanda Juan Antonio; de su estirpe pocos hay,
del coraje fue un ejemplo: "Muerte si no hay libertad",
"no será más cisplatina nuestra Provincia Oriental".


12 DE OCTUBRE, SARANDÍ

La Patria está amaneciendo y el Imperio despertó
corrido de Canelones, de Soriano y de Rincón.
Se puso fiera la cosa pa' la gente de Lecor.
Los patriotas van triunfando, está clara la cuestión.

El varón junta imperiales pa' frenar la situación
que dispués del desembarco toda su suerte cambió,
y en Sarandí Juan Antonio les pegó otro revolcón
pa' que tengan por si falta otra muestra de valor.

A la huella, a la huella, Sarandí inmortal,
sable en mano ganamos la libertad.
A la huella, a la huella "sin rendición",
"carabina a la espalda", se oyó una voz,
"carabina a la espalda", "muerte a invasor".

El amanecer del 12 de octubre vino la acción:
Un tropel de brasileros al Sarandí se acercó.
Zufriategui con Oribe muestran todo su valor
y en la punta del arroyo cuerpo a cuerpo se peleó.

"Carabinas a la espalda, sables en mano" se escuchó
de la voz de Juan Antonio que cual trueno resonó;
hizo el tanchi pa' los sables, pecho abierto y en la voz
vivando la independencia que en Florida se juró.

A la huella, a la huella, Sarandí inmortal,
sable en mano ganamos la libertad.
A la huella, a la huella "sin rendición",
"carabina a la espalda", se oyó una voz,
"carabina a la espalda", "muerte a invasor".


JOSÉ ARTIGAS

Todo cantor que se precie de ser un buen oriental
debe honrar al Jefe Artigas, caudillo y jefe inmortal.
De nosotros fue el más grande, nadie lo puede negar,
y el que mancille su nombre dispués tendrá que aguantar.

José Artigas, el más grande, mi caudillo federal.
José Artigas, por tu nombre alzo mi voz al cantar.
Es mi voz cual una espada por tu idea de luchar:
¡Viva la tierra orientala y Artigas, mi general!

Aquí estoy, digo presente; disponga, mi general.
Ya desenvainé mi canto y el cuero me he de jugar
por defender la bandera, la Patria y la libertad.
Con mi voz y con mi sangre presente estoy, general.

José Artigas, el más grande, mi caudillo federal.
José Artigas, por tu nombre alzo mi voz al cantar.
Es mi voz cual una espada por tu idea de luchar:
¡Viva la tierra orientala y Artigas, mi general!


MILONGA DEL SITIADOR

Tiemblan Garibaldi y Thibeau,
tiemblan Garibaldi y Thibeau.
Retumbó en la plaza los cañonazos del sitiador.
Oribe en Cerriton defiende el honor,
con bandera blanca viene gritando "No intervención".

Ya cayó Rivera en el interior,
Fue Servando Gómez que junto a Urquiza venció al traidor.
Ahí los unitarios no saben qué hacer
porque en India Muerta Justo de Urquiza supo vencer.

Franceses e ingleses sienten la presión
porque carga Oribe con Juan de Rosas, Restaurador.
¡Que viva la Patria, la Federación!
Con Manuel Oribe, con Juan de Rosas, Restaurador.
¡Que viva la Patria, viva el Partido y el sitiador!

jueves, 15 de abril de 2010

JORGE CAFRUNE

ADIÓS GENERAL BELGRANO

Al alba ahí está Belgrano alertando a sus soldados.
¡Ah, generalito lindo, por bueno y sacrificado!

Adiós General Belgrano.
Peregrino de la Patria:
Memorias le traigo yo
de Tucumán y de Salta.
Al tope lo va nombrando seguro
la bandera azul y blanca.

Largándose norte arriba
todo el Pueblo se le suma
ganoso de libertad
sin desertársele nunca.
¡Qué importa que la perdimos en Huaqui,
Vilcapugio y Ayohuma!

Adiós, General; ya me voy.
Toda la tierra se vuelve patria.
Usté’ para darle gloria le crea
la bandera la azul y blanca.

Qué lindo cuando en Rosario
junto casi a las barrancas
vecinas del Paraná
su bandera desplegaba.
El sol alto de febrero marcando
los caminos de la Patria.

¿Se acuerda cuando el relevo
el gobierno le mandaba
y en la posta de Yatasta
con San Martín se abrazaba?
¡Qué lindo que se amistaran dos hombres
entendiéndose sus almas!

Adiós, General; ya me voy.
Toda la tierra se vuelve patria.
Usté’ para darle gloria le crea
la bandera la azul y blanca.


A DON JUAN MANUEL

Pueden ir tomando nota
lo que quieran atender.
voy a cantar con placer
lisonjas para un patriota.

Bien a lo lejos se nota,
que soy del suelo un pedazo,
pero, ¿qué quiere, amigazo?,
el que nació pa' cantar
nunca se debe callar
ni aunque lo dentren a lazo.

Fue brigadier general,
fue una llama precursora,
fue claridad de la aurora
y de la nacionalidad;
fue caudillo colosal
en las luchas del Desierto,
no figura entre los muertos
que la historia sublimiza,
pero dejó su divisa:
sendero de Patria abierto.

Sombrero en mano y de a pie
saludo al Restaurador
con el respeto mayor
con que su causa abracé.

Soy nacido en la Merced,
federal sin vuelta de hoja;
alzo la divisa roja,
pendón del argentinismo,
emblema de patriotismo,
y libro de limpias hojas.

Soy hijo y nieto, señor,
de caudillos federales,
colorados patriarcales
abanderados de honor.

Vaya este canto hecho flor
a deshojarse en la glosa.
Es la ofrenda respetuosa
de un cantor agradecido,
el recuerdo bien querido
de Don Juan Manuel de Rosas.


ARGENTINO HASTA LA PATA

Mi mamá cordobesa; riojano, tata.
Mi agüela santiagueña; mi agüelo’e Salta.
Mi tío, tucumano, y yo, jujeño.
Mi hermano que es el Zulca, catamarqueño.

Mi suegra, mendocina; mi hijo, pampeana.
Mi mujer, sanjuanina, hija’e puntano’.
Mi suegro, correntino ¡qué viejo gaucho!
Mi cuñáu, entrerriano; vive en el Chaco.

En Tucumán yo mi’ criáo.
A Salta le tengo apego.
Si me dicen santiagueño
me pongo ancho y no lo niego.
Si me dicen santiagueño
me pongo ancho y no lo niego.

“¡Cuyanos!”, gritan los changos
en pagos catarmaqueños
y mi corazón recuerda
los senderitos jujeños,
y mi corazón recuerda
los senderitos jujeños.

Yo soy de cualesquier parte;
soy de aonde diga el destino;
mesmo del norte o del sur.
¡Por algo soy argentino!
Sacále lo desparejo.
¡Por algo soy argentino!


LA PATRIA NO SE HIZO SOLA

A ver, usted, compañero:
Saque lanza y tercerola.
¡Vamos a ganar la Patria!
¡La Patria no se hizo sola!

Se fue haciendo de a poquito,
o a galope y a ponchazo.
Soy un veterano de eso;
disculpe, no me haga caso.

La Patria no se hizo sola:
la soñaron unos cuantos,
y la ganaron después
unos hombres de a caballo.

Se despertó como libre
un 25 de mayo
y luego en el Tucumán
sin dueño nos declaramos.

¡La Patria no se hizo sola!
Si quiere le voy contando:

La Patria tuvo pobreza,
y sus indios y sus gauchos;
tuvo yeguadas salvajes
y campos sin alambrado.

Tuvo quien la defendiera
-peleando y montonereando-
y supo bien acriollar
los gringos que la poblaron.

¿Le queda quién la defienda?,
Yo digo… es por si acaso.

La Patria no tiene precio,
no se compra ni se vende,
se lleva en el corazón
como prenda para siempre.

Ella sabe pedir cuenta
cuando levanta la frente.
¡Que no la invoquen en vano
los hombres, ni las mujeres!

¡La Patria no se halla sola!
Aprenda, si le conviene.


LA PURA VERDAD

La vida y muerte del Chacho, ya nomás estoy cantando.
Él cayó por su provincia, nosotros vamos andando.

Mi general Peñaloza, la pura verdad.
Mi general Peñaloza, la pura verdad.
Padrecito de los pobres, padrecito de los pobres:
no quiera la suerte nos llegue a faltar.

Se lleva atrás de su poncho la pura verdad.
Se lleva atrás de su poncho la pura verdad.
Los riojanos corazones, los riojanos corazones,
no quiera la suerte nos llegue a faltar.

Con nadita se ha quedado, lanza y poncho solamente,
porque todo lo que tiene lo reparte con su gente.
Mi general Peñaloza, por su vida cuídese;
los humildes de La Rioja lo precisamos a usted.

Los humildes de La Rioja, la pura verdad.
Los humildes de La Rioja, la pura verdad.
Lo precisamos a usted, lo precisamos a usted.
No quiera la suerte nos llegue a faltar.
No quiera la suerte nos llegue a faltar.


LA VUELTA DEL MONTONERO

Lucilo Ramón Argüello,
prisionero echáo de lomo,
a juerza de ni sé cómo,
no me pasan a degüello.
De un galope y sin resuello
me trujo mi doradillo,
soy soldáo de mi caudillo,
y como güen entrerriano:
pa’ los amigos la mano;
pa’ los otros, el cuchillo.

Estando entre hombres, cavilo.
No ha de ser pa’ que se asusten;
he traído pa’ lo que gusten,
recién asentao el filo,
en sangres de rejusilo,
tengo el pecho envenenáo,
y aunque ando solo,
cortáo, y desconozco la cancha,
el que quiera hacer pata ancha,
que se vaya haciendo a un láo.

No crean que los provoca
un zafáo de nacimiento,
es que amor y sufrimiento
me han puesto hiel en la boca.
Al que le toca, le toca;
si hay quintadas en el quinto,
soy pintor y cuando pinto
pinto flor en pinta brava,
y el que me pise la taba
tendrá que tantearse el cinto.

De juro no es de Entre Ríos
quien considere que abuso.
Dios o Mandinga me puso
como un tapial pa’ los míos.
Ranchos y campos vacidos,
va dejando el invasor.
Y envenenáo de dolor,
sangre pido pa’ mi lanza:
con uno que haiga me alcanza,
pero si son más, mejor.

Se ha de quebrar mi tacuara,
antes que mi empeño ceje,
Pancho Ramírez, el jefe,
mi palabra lo declara.
Quien tenga sangre en la cara
sabrán que cosas le obligan.
Aquí estoy pa’ que me digan
cuántos son y los que jueren;
los asustáos que se queden
y los otros que me sigan.

No es pa’ cantar la milonga,
que los convido a la fiesta.
En las patriadas como éstas
el baile es de meta y ponga.
Si la bala nos rezonga
duebla el valiente sus bríos,
naides sienta escalofríos
cuando chifle La Coruja.
Frente al clarín que rempuja
gritemos: ¡Viva Entre Ríos!


SOLDADO DESCONOCIDO

(Recitado)
No tiene tumba, ni nombre,
que lo salve del olvido.
Pero en uno, viven todos,
soldado desconocido.

(Cantado)
Es cosa fiera que nos manden al olvido,
como soldado desconocido
Uno ha luchado y ha guapeado y ha vencido,
y por ahí los huesos dejarán.

Recuerdo bien cuando peleamos como hermanos,
los correntinos, los entrerrianos,
valientes todos, tucumanos y cuyanos,
a la carga, que supimos dar

Veterano viejo soy,
y peleando puede ser,
que por ahí me hagan finao,
mejor que no, tal vez...
Apurao, me suelo ver,
pero debo resistir,
a la carga, ya nomás,
vencer, si no, morir.

Santafesinos, cordobeses y porteños,
con los salteños y los jujeños,
los santiagueños y también catamarqueños,
con la Patria todos a pelear.

En la batalla se conoce al hombre duro,
medio curtido, para un apuro.
Pero al valiente, por ahí muerto, se lo juro,
nadie suele luego recordar.

Los caranchos puede ser,
que lo quieran avanzar,
y quizás, ni la ocasión,
de bien morir tendrá.
Pero el cielo le hace ver,
la bandera nacional,
y el soldado, ya sosegado,
podrá morir en paz.


ZAMBA PARA EL CHACHO

En el corazón del Pueblo
Peñaloza quedará
porque defendió su tierra,
porque era todo humildad.

Ninguno se crea eterno;
todo es llegar y partir.
Miren a ese Peñaloza
y cómo vino a morir.
Miren a ese Peñaloza
y cómo vino a morir.

Así mataron al Chacho,
así fue su dura muerte.
Si le quitaron la vida,
no le acallaron la muerte.
Si le quitaron la vida,
no le acallaron la muerte.

Como que era zarco el hombre
y libre entre sus hermanos,
se le pintaba en los ojos
todo el cielo de los Llanos.
Se le pintaba en los ojos
todo el cielo de los Llanos.

La cabeza del caudillo
queda en la plaza de Olta.
La soledad lo acompaña;
las estrellas son su escolta.
La soledad lo acompaña;
las estrellas son su escolta.

Ya Peñaloza no es nada,
ya la tierra lo recibe;
y en el corazón del Pueblo
ya su memoria se escribe,
y en el corazón del Pueblo
ya su memoria se escribe.

Como que era zarco el hombre
y libre entre sus hermanos,
se le pintaba en los ojos
todo el cielo de los Llanos.
Se le pintaba en los ojos
todo el cielo de los Llanos.